HISTORIA LAS CUATRO ESTACIONES SEGUN LA ENCINA.

 
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LAS CUATRO ESTACIONES SEGUN LA ENCINA - HISTORIA LA CARDENCHOSA


Desde las centenarias cimas de mis copas, he visto pasar por la dehesa otoños y primaveras. Babiecas, Rocinantes y Plateros. Cervantes, Pizarros y Abderramanes. He oído nacer la vida . He visto morir el viento. He oído el rayo del sol y he visto el ruido del trueno. Vigía de equilibrios naturales en los que la Madre Tierra me doctoró. Auxiliar perenne de tacas vacías en hábitas de hambres apretados. Misión sagrada que el tiempo persistente me encomendó, a la que me afano sin descanso y complaciéndome en la suerte.

Llegando abril, la primavera, de tan preñada ya a estas lunas de gestación natural, alumbra. El verdegris de mis ramas por tanto siglo de líquenes y musgo, se cubre con placenta de delicadas hebras amarillas. Las abejas, alertas por barruntar el nacimiento, acopian el polen glotonamente en ordenado desconcierto de zumbido laborioso, y en su colmena, lo destilarán en el dulce alambique de su estómago, conservando en el envase mejor creado, el alimento mas exquisito que toda mente prodigiosa pueda imaginar. Soy castillo de reyertas, donde los encelados gorriones de algaradas mañaneras, se disputan ardorosos los favores de la que pronto ha de ser su tierna compañera. Soy el apacible hogar, donde la impóluta tórtola, incuba dos perlas de nácar en su transparente nido de modestia. Los prados bajo mi tutela, se desmelenan en cromático arrebato, donde las mariposas amarillas levitan su balanceo imposible. Abeja, gorrión, tórtola ¡Primavera !

Mas el artesano del espacio, el pintor de la luz por excelencia, lanza sus pinceles de fuego con generosa inspiración, tornándo en dorada espuma, el oleaje plateado de la verde sementera. Los lindanzos y riberas que blandos de frescura verdeaban, yacen prietos de saetas, perrillos y carretón. Semillas vivas que se retuercen, que se autosepultan y esperarán los riegos de la próxima estación para emerger en su nueva levantá.
Ahora soy cuartel de verano para los mullidos y amables ejércitos ovinos, que cabizbajos, somnolientos y agradecidos, me obsequian puntual con el natural abono que fertilizarán mis raíces. ¡Ojalá éstos fueran los únicos ejércitos de la tierra ! Soy fresca catedral para el sediento segador a mediodía, que reclinado en mi tronco, no reza, sino reniega, porque medita, analiza y comprende. Y clama en el desierto de la injusticia, y sus resecas manos se aferran a la hoz, dejando marcados sus nervudos dedos en la dura madera por tanto apretar el puño. Y yo, madre protectora, rocío con fresquita sombra la conciencia que resplandece y lo abrasa.

Más aunque fuerte y ruda, la Madre Natural que nos guió, legó sobre mi estirpe delicadas sensibilidades: como el pudor, de ahí mi nombre femenino. O el afán de equilibrio, que hace ofrecer mi fruto al otoño, tan triste el pobre. Pero éste, en recompensa, respeta mi intimidad, permitiéndome conservar de por vida las enaguas que me cubren. Calma la dilatada sed que me reseca con las primeras nubes que oscuras atormentan. Soy abigarrada despensa para los orondos y felices ibéricos, que en montanera, todo ternura, pasean sus pesadas arrobas sigiendo al porquero de zanga larga en ristre. Y a su tiempo, transformarán mis ricas joyas de cascabillo, en exquisitos manjares de matanza. Yo, algo vanidosa, me ufano de ser la protagonista en este escenario sin tramoya. Ahora me siento museo del color y aromas recien estrenados.

Con resignación me entrego cada año al ácido filo del acero. Sacrifico mi vanidad de apretadas y altas copas a cambio de un hogar cálido en el blanco invierno. Yo así lo deseo, y me sosiego en ello, pero me aterran, me dan miedo los chirridos de esas horribles estructuras moviles de hierro que, con uñas gigantes y sin alma, trozan mis raices, y de cuajo arrancan mi peana despues de tantos siglos bajo suelo. Ay de tí, mi dehesa, ay de mi, tu encina, si nos avivan el ritmo, nos paralizan la vida.

Y el ciclo se repite. El paso de la vida no se detiene un momento, …mas la codicia humana no respeta su ritmo natural. … ¡¡ Siendo tan viejo !!

Ángel Molero Chavero
Abril 87

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Ref: 20435 - Ultima modificación:24-10-2012
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